Í0308
ÁNGEL CAAIVIAÑO
Lá SigiMTi
*
ZARZUELA
EN ÜS ACTO, DIÍIDIDO EN TRES CUADROS:! ÜN INTERMEDIO
MÜ8ICA Dlí LOS MAESTROS
CALLEJA y BARRERA
■ Copyright, by Ángel Caamaño, 1914
SOCIEDAD DE AUTO.RES ESPAÑOLES
Calle del Pradoy núm. 24
^-^i'^^^-^sr-'T— ' S?7<-^
y\J-G.^\^
ir
lr&^
r^A «SOOOJRRIJTO
Esta obra es propiedad de su autor, y nadie po-
drá, sin su permiso, reimprimirla ni representarla en
España ni en los países con los cuales se hayan cele-
brado, ó se celebren en adelante, tratados IntemaciO'
nales de propiedad literaria.
El autor se reserva el derecho de traducción.
Los comisionados y representantes de la Sociedad de
Autores Españoles son los encargados exclusivamente
de conceder ó negar el permiso de representación y
del cobro de los derechos de propiedad.
Droits de representation, de traduction et de reprc-
duction reserves povj tous les pays, y compris la Sué-
de, la Norvége et la HóUande,
Qneda hecho el depósito que marca Is Xej,
LA SOCORRITO
ZARZUELA
EN UN IGTO, DiriDIDO EN TRES CUADROS ! UN INTgRHEDIO
LIBBO D£
ÁNGEL CAAMLAÑO
tnüñca de loa maestros
CALLEJA y BARRERA
«¡¡trenada con gran éxito en el TEiTRO DE NOVEDADES de Madrid, el
26 de Enero de 1914
*-
MADRID
«. VBLASOO, lUP., UABQÜÉB DS 8ANTA AHA, 11 ZfOF.
Teléfono núynero SSl
1914-
Digitized by the Internet Archive
in 2011 with funding from
University of North Carolina at Chapel Hill
http://www.archive.org/details/lasocorrito
REPARTO
PERSONAJES ARTISTAS
SOCORRITO. Candelas Riaza.
í'ILOMENA María Berri.
ROSAURA ( ^, ^. ,
LA LÓPEZ..,. i I^^l^--^^ G«ó^-
BEATRIZ Lucía Barandiarán.
LA DIRECTORA Clotilde Romero.
LA MARQUESA Luiea Quirós.
LA INSPECTORA ,i , ^.„
UNA FIADORA ! ^""P"^ ^"^^'°'-
ROSALÍA , ) AT / T> j
CORISTA 1.a ! María Povedano.
LA MAMÁ DE LA LÓPEZ Luisa Opellón.
DOÑA RECAREDA Julia Martín.
UNA FLORISTA Consuelo Catalán.
•CORISTA 2.a Angela Esteban.
ÍDEM 3 a Teresa Soto.
EL PRIMER ACTOR Antonio García Ibáfiez.
ROMUALDO Arturo Romero.
EL PIPITAÑA Vicente Gómez,
DON JUSTO Enrique Lorente.
EL VIZCONDE,
EL PROFESOR | ^'<^^"«^ ^'''^'^'
UN ESPECTADOR ) -,,. ^,
EL AVISADOR ! ^^^^^ ^^^'"°^-
BASILIO Manuel Alares.
OALCERÁN Mariano Toba.
DON LIBORIO Domingo Gallo.
REGÜLEZ Manuel Cumbreras.
608486
LÜISIN j . ^ ,^
UxN ABONADO ( ^^^^ Vega.
EL APÜNTAJjOR Joaquín Gómez.
CORISTA 1.0 Eduardo Martín.
ídem 2.0. Adolfo Sánchez.
EL COTORRÓN Eugenio del Castillo.
Colegialas, coristas, asistencias, empleados, curiosos, etc.
La acción en Madrid. — Época actual
Derecha é izqaierda, las del actor
6^ ixü^a^^tk» .^i»-
ACTO ÚNICO
CUADRO PRIMERO
Jardin de ua colegio de señoritas. Al foro verja corrida, y en el cen-
tro de la raisma cancela practicable. Campaua con su cadena al
exterior. A la derecha (ó donde más convenga), y cerrando con los
bastidores, caseta del guarda-jardinero, con puerta que da frente
al espectador, ün par de bancos propios de jardin.
ESCENA PRIMERA
SOCORRO, ROSAURA, FILOMENA, BEATRIZ, CORO DE COLEGIA-
LAS y ROMUALDO
Todas aparecen en corros, y cantan, y saltan, y bailan, obligando á
hacer otro tanto al viejo
Música
Todas Yo no sé lo que tienen
los hombres, mamá,
|ayl ¡ay!,
los hombree, mamá,
que en cuanto veo á uno
no sé qué me da,
lay! ¡ay!.
no sé qué me da.
Rom. ¡Cuidado, niñas!
No bailar de esa manera.
— 8 —
Id más despacio,
DO os vayáis á sofocar.
Todas Abuelito, pobrecito,
abuelito, ven aquí.
Rom. ¡Qué niñas más revoltosasl
¡Saltar yo no puedo así.
Todas Venga, venga usté, abuelito,
con nosotras á jugar.
Rom. Yo soy ya muy viejecito,
y no estoy pa juegos ya.
(lc rodean y danzan á su alrededor, y le cbligau
dar algunas vueltas.)
¡Dejadme ya!
Todas ¡Siga, siga usté bailando!
Rom. ¡Por caridad!
¡Que me vais á reventar!
(Gran algazara.)
Hablado
ESCENA II
DICHOS; la INSPECTOKA con traje de religioiS
Esta señora se coloca en el centro de la escena; hace sonar varias
veces una campanilla grande, y por último queda inmóvil. Las Cole-
gialas, formando grupos, se burlan de la Inspectora, haciéndola ges-
tos y muecas, y la Inspectora, mirando á uno y otro lado (sin mo-
ver más que la cabeza), convencida de que no la hacen caso, vuelve
•á dar otro toque, siempre rígida y tiesa
Soc. ¡Vecinos! ¡Anchura, que pasa el carro de la
basura!
Ins. (sin moverse y muy grave.) ¡Señorita SoCOlTo!...
¡Formalidad!
Soc. ¡Y seriedad, y longanimidad!... ¡Qué barba-
ridad! ¡Don Tancredo en su pedestal! (Bur-
lándose.)
Todas ¡Ja, ja, ja!
Ins. ¡Silencio, y adentro! ¿O no se han enterado
ustedes de que ha terminado la hora del
recreo?
Soc Es que se nos ha parao el reló.
Ins. ¡Silencio, y adentro!
— 9 —
(Comienzan á desñlar las muchachas, siempre hacien-
do signos de baria á la Inspectora.)
Soc ¡Vayan, vayan pasando las sociasl
(Hacen mutis todas, menos Socorro, y durante él, la
orquesta toca pianiaimo.)
ESCENA III
SOCORRO, la INSPECTOKA y ROMUALDO
Ins. ¿Cuándo va usted á aprender á tener respe
to y educación? (Abandonando la rigidez y la tie-
sura.)
Soc. En el mismísimo niomento en que á las ra-
nas las brote la cabellera.
Ins. ¿Cómo se entiende?
Soc. (Bailando)
¡Que con el garrotín,
que con el gairotán!
Ins. (Escandalizada) ¡Imposible, imposible! Lase-
ñora Directora se entenderá con usted. (Es
tas hijas del arroyo, son insoportables. ¡In-
soportables!) (Mutis.)
ESCENA IV
SOCORRO y ROMUALDO
Soc, ¡Muy bonito! Queme quieres mucho, que
soy la mar de simpática, y sin echarme un
capote. ¡Precioso!
Rom. . ¿Y pa qué más que lo que usté la ha dicho?
¡Rediez, sí tié usté labia y despachaeras!
Soc. ¿Pero tú has visto cosa más pesa y más pel-
ma que estas madrecitas,, que así permita
Dios las coja un tranvía?
Rom. No me diga usté ná, señorita, que estoy de-
seando perderlas de vista. ¡A. mí me tien
hasta la mesma nuez!
Soc. ¡Pues ándeme usté por el mundíbilis con la
Directora!
Rom, ¡Güeña, güeña pájara está!
Soc Más valiera que se ocupara de otras cosas,
en lugar de encerrarse tóos los días lo me-
— 10 —
nos dos horas con el tío ese de la chistera^
pa luego decir que rezan el rosario... ¡El ro-
sario!... ¡Piscis!
KoM. ¡Y que es mucha verdá, y que ya me ha
chocao á mí eso!
Soc, ¡Y á too el que no se chupe el deo gordo»
hombre!
Rom. y como yo no me lo chupo...
Soc. Ni }'0... Pero vamos á otra cosa.
Rom. a lo que usté quiera.
Soc ¿Tú eres castizo?
Rom. Yo soy de cuatro leguas de aquí.
Soc. ¿Que si es la chipén que me estimas^ ó too
eso es guayabaV
Rom. ¡Más verdá que nos tenemos que morir!
Miste. Yo no sé por qué será; pero en cua-
tro años que llevo aquí, he conoció... ¡qué
sió cuántas señoritas colegialas! Güeno.
Pues denguna me ha sío tan simpática
como usté.
feoc. (Dándole la mano cou gravedad cómica.) Grracias.
Toma lo que quieras, y oye como si cantara
el Breva.
Rom. Prtncipie usté.
Soc, (Después de cerciorarse de que no viene nadie.) Yo,
antes de venir aquí, le hablaba á un gaehó-
li, guapo él, gracioso él, y con circustan-
cias él.
Rom. Amos. Quié icirse que tenía usté su miaja
de novio.
Soc. ¡Ele! ¡Eres un tío adivinandol Güeno. Pues
ese gachóli ha estao sin saber de mí ni lin-
da palabra, porque como me metieron aquí
á la fuerza y sin decir ná á nadie...
Rom . ¡Claro!
Soc. Pues ahora resulta de que ha sabio aonde
estoy, y oye qué carta más superferolítica
he recibió.
Rom. ¡Venga, venga, queá mí me gustan mucho
esas cosas de uoviazgos! (contentísimo.)
Soc. Voilá, como dice la tía efca que nos enseña
la lengua de Francia. (Leyendo.) «Chacha
mia.»
Rom, ¡Uyl ¡Su chacha! ¡Ja, ja, ja!
Soc, ¡A ver si vamos á tomarlo á chufla!... «Cha-
cha mía: Tú no sabes la rabia de un ser vi-
— 11 -
dor al saber de que esos tíos que potrejen á
los pobres te haigan roetío en ese presidio.
Me lo ha contao too la seña Kestituta. ¡Me-
cachis, y cómo se conoce que yo no estaba
allí cuando eeol>
KoM. ¡Probé! |Y aunque hubiá estao!
Soc. ¿Qué? ¡Bueno, bueno! ¡Ese se pelea con su
sombral
Rom, ¡Rediez!
Soc. ¡Gomo te lo cuento!... ¡Pues de abrigo es el
niño!... «Como tengo ia mar de cosas que
contarte, y como sé que andas por el jar-
dín, y como yo no puedo estar sin mi cha-
cha, mañana me lies ahí de cuerpo pre-
sente. Te mando mi corazón pintao, pa que
veas cómo me se ha quedao dende que no
te ve tu Pipitaña.» ¡Miá qué corazón!
Rom. ¡Sí que lo tié negro!
Soc. De manera, que va á venir y que necesita
que me avises enseguidita.
Rom. ¡Cá! ¡Eso sí que nol M.e puen ver las ma-
dres, y...
Soc. ¿A.h, sí? Pues hemos acabao pa siempre.
¡Mal hombre! ¡Mal corazón! ¡Eso mismol
(Fingiéndose afligidísima.)
Rom. (Después de una pausa.) ¡Ea! ¡Que no sc pouga
usté así, jinojo! Que sea lo que Dios quiera,
y que en cuanti que vea á ese gachóli, que
la aviso á usté.
Soc. (Abrazándole ) ¡Ole los vicjecitos cou sarama-
catruqui!
Rom. ¡Ná! jQue me se ha metió usté aquí adren-
to, y que ahí se va usté á estar toa la vidal
Soc. Y muy á gustito, porque ese pecho es hon
rao, y ese corazón de oro, y yo quiero oir
tóos los días su tipitín, tipitón.
Rom. Con su premiso voy á dar una vuelta por el
huerto...
Soc. (Tomándole por un brazo.) ¡Ala, ala! Que yo te
acompaño, agüelito. Así, de bracete.
Rom. ¡Con ustéá la gloria!
Soc. (cantando.)
Si algún día tú riñeras
por causa mía que con tu gente...
Rom. ¡Ole, ole!
(Mutis muy animado.)
— 12
ESCENA V
La DIRECTORA (también con traje religioso) y DON JUSTO
Justo
DlR.
JCSTO
DiR.
Justo
DiR.
Justo
DiR.
Justo
DiR.
Justo
DiR.
¿Pero tan incorregible es?
¡Completamente incorregible! Nos contesta
mal, pervierte á sus compañeras, y las ense-
ña unas canciones que son intolerables por
lo atrevidas é indecentes.
¿Y qué ha pensado usted?
Avisar á sus padres, y que se la lleven.
¡Si no tiene á nadiel Recuerde usted que la
ingresamos aquí á viva fuerza, recogida en
pleno arroyo por indicaciones de personas
devotísimas.
Pues aquí no puede continuar. Hoy mismo
he interceptado la carta que va usted á oir.
(sacando un papel y leyendo.) « Ya SabeS lo qUC
te tengo dicho, pichorrondona... (interrum
piéudose y mirando escandalizada á don Justo.) ÍSO
te aguantes por ná. Que se vayan á freír es-
párragos toas esas viejas chulas...» ¿Le pare-
ce á usted qué insolencia?... «viejas chulas,
y si se ponen pesas, dala á una una upa.»
¿Qué será una upa?
Nada bueno, seguramente.
«Tú no te achiques, y cuenta á toas horas
con tu Pipitaña. >y
Lo mejor será interrogarla, á ver si con ame-
nazas...
Creo que perderemos el tiempo. Sin embar-
go, lo intentaremos.
¡Qué almas tan empecatadas, Señor! (comen-
tando con la Directora.)
¡Calle usted, por Dios! (Mutis derecha.)
ESCENA VI
SOCORfíO, Luego FILOMENA, ROSAURA,
COLEGIALAS
BEATRIZ y demás
Soc. ¡Gracias á Dios que se van ese par de estan-
dartes!... ¡üh, sociólogas!... ¡Aquí!...
*
— lía —
(Salen todas á la indicación de Socorro, que las llaman
después de percatarse de que han desaparecido la Di-
rectora y don Justo.)
Beat. ¿Pasa algo?
Soc. Pasará, por que ahora que se han ido los del
pim, pam, pum, os voy á contar la mar de
cositas güeñas.
Todas ¡Sí, sil [Cuenta, cuenta!
FiL. Esto va á ser un pecado muy grande.
(Con acento y aspecto de verdadera inocente, sin tocar
en la completa memez.)
Soc. ¡Miá esta pagué con lo que sale!
Beat. ¡Pues á mí me gusta!
Ros. ¡Y !l mí!
FiL. ¡No, no! ¡Yo no quiero oir esas cosas! (sepa-
rándose.)
Soc. ¡Pues anda y que te ahorquen! ¡Pues, señor,
bueno!
Ros. ¡Menuda diferencia entre lo que Socorrito
diga y la lección de inglés!
Soc. ¡Y que lo digp.s! Sólo por no ver á la profeso-
ra... ¡Vaya calor! Con aquellos andares, como
los guardias... (Andando exageradamente.)
Todas ¡Ja, ja, ja!
Soc. Y luego, que pa hablarla tiés que llevar un
manojo de cordilla en la mano.
Beat. ¿Cordilla? ¿Para qué?
Soc. ]Pa que te atienda, so tonla! ¿No ves que hay
qne llamarla como á los gatos? ¡Mis, mis y
mis!...
FiL. Se lo he de contar todo á ia señora Di-
rectora.
Soc. Y yo te cojo luego, y te pinto el mapa-mun-
di en la jeta. ¡So calabacín!... (Amenazándola y
pegándola.)
FiL. I A y, ay, ay! (suyendo.)
Ros. |Esa tonta nos va á comprometer!
Beat. ¡Déjala y sij^amos nosotras!
Soc. Venir-e aquí, á este lao! (Derecha.) Vamos á
ver. Con franqueza, sin coba y sin tontería?»
¿Quién tié novio?
Beat. ¡Yo
Ros. ¡Y yo!
Todas ¡Y yo!
ÍGran algazara.)
Soc. Vamos. ¡Toe
— 14 —
Fih. No. Yo, no.
Soc. ¡Clarol ¿Quién te va á querer á ti, alma noia,
si te paeces á la tonta del bote?
Ros. Yo hablo con un estudiante."
Soc. ¡Pues estás arregla! ¡Valientes guajas son!
En cuanto te descuides... cerrao por reforma.
Beat. El mío es cadete; pero ¡ay, si me pretendie-
ra un vizconde!
Soc. ¡Gachó! ¡No eres tú nadie pidiendo!
Beat. ¿No te gustaría á ti un vizconde?
Soc. ¿Pa qué? Con que sea varón, arreglaos.
Ros. Lo que debía hacer Dios, era casarnos á to-
das en un mismo dia, y pronto.
Soc. Hombre. Eso de pronto... Según. Porque pa
tener alifafes en seguida...
Ros. ¡O no!
Soc. ¡Anda, que no! ¡Pues no es ná lo que la mu-
jer se echa encima al casarse! .. Que cuidar
la casa... Que ahorrar... Que aviar á los chi-
cos... (utilizando los dedos.)
Beat. Eso, á la que se los dé Dios.
Soc. ¡Sí, sil ¡Dios!... Como no tengas más que una
cama en casa... lya verás!
.Ros \Oye, Socorro! ¿Y aquello que nos tenías que
decir de las condiciones que deben de tener
los maridos?
Soc, ¡í^igo! ¡Y que es la mar de interesante! (Fi-
lomena se acerca poco á poco.) ¡Miá, miá doña
Aldonza cómo viene al olor!
FiL. No. No es para oirte. Es porque... porque...
Soc. Sí. Porque... ¡m'alegrito de verte regularci-
11a! ¡Cámara con las sosas, que paece que no
han roto un plato en toa su vida, y luego te;
dan más vueltas que un tío vivo!
Ros. ¡Vamos! ¡Cuenta!
ToDaS ¡Si, sí! (Muy animadas é impacientes.)
Soc. Pues los maridos, pa ser buenos, tién que
tener... ¡seis cosas!
Beat. ¿Seis? ¡Ay, cuántas!
Soc. ¡Anda, que por mucho trigo!... Una de las
cosas, blanca. Otra, negra. Una, larga. Otra,
corta. Una, muy delgadita, y otra, muy gor-
dita. (Cou pausa de uua á otra cosa, y con aire com-
pletamente infantil.)
FiL. ¡Jesús, María y José!
Soc. Mira... ¡O te callas, ó te sacudo un mampo-
— 16 —
rro que te se va á figurar que ha dao á luz
el Nuncio!
Ros. ¡No hagas caso, y sigue!
Soc. |Pues no se asusta esa de poco!... ¿Qué creéis
que es la cosa blanca? Pues es la cara. ¿Y
qué pensáis que es la cosa negra? Pues ná
más que los ojos. ¿La delgada? El cuello.
¿La gorda?...
Todas ¿Qué? Qjé?
Soc. La cosa gorda es el pecho. La corta, la mano,
que hay gachos que paecen unos zorros sa-
cudiendo.
Ros. Falta la larga, (con rubor picaro y tras una pausa.)
Beat. ¿Qué es? j . . .. . \
m of 'I 5 (Gran curiosidad. )
Todas |Sí, sil ^ '
Soc. ¿Veis? Ya estáis pensando la mar y los pe-
ces, ¡''amará con las inocentes!
Ros. ¿Pero qué es la cosa larga?
Soc. ¡La bolsa, s^^ñor, la bolsa, pa que pueda una
tirar cinco duros en una juerga si á mano
viene!
Beat. ¡Muy bien!
Ros. ¡Muy bonito!
ESCENA VII
DICHAS, la DIRECTOSA y DON JUSTO
DiR. Señoritas. Al rosario... (Empiezan todas á hacer
mutis.) ¡Quédese usted, señorita Socorro! (Mu-
tis todas las Colegialas.)
Soc. (¡Vaya! ¡Que te la has ganaol)
Justo Acabo de saber que su conducta deja bas-
tante que desear en esta santa casa, y es
necesario que usted manifieste si piensa en
mendarse ó no.
Soc. Bueno; pero pa que yo me entere, ¿quién es
usté?
DiR. ¡Qué insolencia!
.Justo El {'residente de la Asociación de Caridad.
Y de la misóla manera que todo lleno de
bondad traje á, usted á este santo pstableci-
miento, así la expulsaré del mismo. Es mi
primer aviso.
Soc. ¡Cámara! ¡Como á los toreros!
— 16 —
Justo
DiR.
Soc.
Jdsto
Soc.
DiR.
Soc.
DiR.
Justo
Soc.
DiR.
Soc.
Justo
Soc.
Justo
Soc.
DiR.
Soc.
Justo
Diga, pues: ^.cambiará de modo de pensar,
ó persistirá en sus desvarios? (pansa. socorro
no hace caso.)
¡Conteste usted!
Pero, bueno: ¿á quién contesto? ¿A usté, 6
al concejal de tanda?
Es igual,
Pero, señor; po sea usté gilí!
¡Niñal (Escandalizada.)
¿Qué tiene de particular que una cante
aquello de
ven, Mimí,
ven, Mimí,
ven?...
Pero, ¿á quién ha oído usted eso?
(con naturalidad y alegría.) A la Fornarina.
(Asustado ) ¡Digo!... ¡Dios Sabe á quién!
No; pues usté lo ba oído antes de ahora, jga-
chólii (celebrándolo con detalles de picardía.)
¡Conteste usted, y calle!
Si callo, no contesto.
Hable usted.
Pues digo, que puá ser que con el tiempo
sea lo que ustés quieren; pero en el ínter,
yo soy del pueblo, y hablo como el pueblo,
y canto como el pueblo, y lo hago too como
el pueblo. ¡Y San Serenín del Monte, que
too lo demás, pa el gato! (Haciendo un des-
plante.j
Corresponde usted muy mal á los cuidados
que por usted se toman almas generosas.
¿Qué sería de usted de no haberla recogido?
¡Toma! Que sería libre como el aire, y vola-
ría como los pájaros. Que entoavía correría
por las calles sin que nadie me mandase...
y que ahora que me acuerdo, no sé con qué
derecho me han metió aquí á la fuerza. ¿Es
usté mi padre, por un si es caso? ¿Es usté
mi madre pa mandar en mí, señora?
¡Su padre!... ¡Su madre!... ¡Infeliz!...
(Grave y triste) En eso SÍ quc tié usté razón.
¡Porque ni padre... ni madre!... Me recogió
una pobre mujer, y... ¡no sé más!... ¡no sé
más!... ¡Madre mía!... (Muy afligida.)
(Hay sentimiento en ella... ¡Aún se puede
conseguir algo!)
Soc
Justo
Soc.
DiR.
Justo
Soc.
DiR.
Soc.
Justo
DiR.
Soc.
(serenándose á medias.) Y aguárdese USté, nO Sea
que mi padre y mi madre estén metíos en-
tre ustés...
¿Cómo? (Escandalizado.)
Sí. Porque hay ca señora y ca cabalUero por
ahí, ¡que me río yo de los matacandiles!
¡Tenga usted más respeto!
Resumiendo. Yo confío en que usted se en-
mendará, ó se le dará el segundo aviso, y
luego...
Sí. ¡A.J corral!
¡A la calle! (May enérgica.)
¡Angela María, y ojalá fuese mañana!
Lo dicho. (Echando á andar.)
¡Incorregible! (ídem.)
(Gritándoles.) ¡Vayan ustés con Dios! ¡Y que
ustés se alivien! ¡Y espresiones de mi gorra!
(Esto último muy gritado, después del mutis.)
ESCENA VIÍI
SOCORRO. Después PIPITAÑA y ROMUALDO
Soc. ¡Que no, que no, y que no! Que de aquí me
fugo yo, ó salimos en Los Sucesos.
PiP. (Apareciendo en la verja.) ¡Chist! ¡SoCOrílto!...
Soc. ¡Tú! ¡El Pipitaña!
IvOM. (SaJiendo á tiempo para oir la exclamación de Soco-
rro.) ¡El gachóli!
Pip.
Soc.
Música (1)
(Romualdo mira por todas partes, cerciorándose de
que no viene nadie, abre la verja y hace mutis por
la izquierda. Por allí sale en el momento que se indi-
cará, y ya queda en escena.)
(Saliendo.)
¡Al fin te he encontrao!
¡Bendito sea Dios!
¡Al fin nos miramos
cerquita los do?!
(l) La letra aquí puesta es la que cantarán los artistas, aunque
haya otra en la partitura.
- 18 -
Pip. ¡Ay, gachona mía,
y cuánto he pasao!
Soc. ¡Ay, cuánto, gachóli,
de ti me he acordao!
Pip. Como aquí no puedo estar
porque nos pudieran ver,
tú me debes indicar
lo que debemos hacer.
Sin ti no vivo,
ni tú sin mi,
y es imposible
seguir así.
Conque, k'^ocorro,
tú me dirás
qué es lo que piensas,
qué es lo que harás.
Soc. Yo de día y de noche
por ti suspiro,
y si aquí sigo mucho
me pego un tiro.
Pip. Algo hay que hacer.
Soc. De aquí hay que huir,
porque sin ti no vivo.
Pip. Ni yo sin tí.
Soc. ¡Por mí todo el asunto
está arreglao!
Pip * ¡Ya está arreglao!
Süc. Tú vienes cualquier día
bien preparao
Pip. ¡Ya está pensao!
Y sin tardar
salimos andandito
sin rechistar.
(Asuma Romualdo, que les chista indicancio que vieno
alguien.)
Soc. Creo que viene gente.
¡Anda! ¡Márchate!
PiP. (indicando el mutis.)
En cuanto que me llames
acudiré. "
¡Adiós, gachona!
Soc. ¡No seas pesao!
Pip. ¡Adiós, chulona!
Soc. ¡Adiós, salao!
Pip. Yo lo tengo tó arreglao
y meditao.
— 19 —
Soc, ¡Ves con cuidao!
Los DOS ¡Ya estamos del otro lao!
(Mutis Pipitaña, y Socorro baja al proscenio. Se oye
dentro un toque de campana.)
ESCENA IX
fiOCORRO, ROMUALDO, LA DIRECTORA, que sale en seguida de
oirse el toque
Hablado
I)iR. Señorita: la campana llama. ¡Al comedor!
Sjc. Ya lo sé; pero como servidorita no tié ni
gana de abrir la boca... (Atisbando hacia la
verja.)
DiR. No importa. Del comedor no puede faltar
nadie.
S )c. ¡También le digo á usté que eso de tener
que jamar por fuerza...! Luego me da un
cólico, y ¡las malillas!
DiR. ¡No replique usted!
Í50C. (Echando á andar, renegando.) ¡Maldita Sea...I
DiR. ¿Qué modos son esos?
Soc. ¡Los que me da la gana! ¡Eso mismo! (Mano-
teando.) ¡Permití Dios que haiga terremoto,
y nos haga cisco á tóos! (Mutis.)
DiR. ¡Jesús, Jesús y Jesús! (ídem.)
ESCENA X
ROMUALDO, LA MARQUESA. EL VIZCONDE, PIPITAÑA
Rom. i Rediez si tié genio la moza ..! ¡Y razón, ji-
nojo! ¡Misté que ahora que iba á hablar con
su gachóli,..! ¿Qué deseaban ustés? (a la Mar-
quesa y al Vizconde que, haciendo sonar la campana,
aparecen en la verja sosteniendo á Pipitaña, el cual
finge estar como extenuado.)
Maro.. Avise á la señora Directora que está aquí la
Marquesa de Montenuño, madre de la seño-
rita Filomena.
Rom. ¡En9egnía...¡ ¡Pero, pasen ustés! (Franqueando
la entrada.)
^ 20 -w
Vizc. Al mismo tiempo, diga que este pobre mu-
chacho necesita pronto auxilio. Lo hemos-
encontrado medio desfallecido.
Rom. ¡Enseguía, enseguía...! (¡Rediezl ¡Y cómo so-
las habuscao el gachólil) (Mutis.)
ESCENA XI
DICHOS; menos ROMUALDO
Vizc. ¿Se le pasa?
Pip. Sí, señor. Ná más de haber entrao aquí,.
paece que soy otro.
Maro.. Ahora le proporcionarán socorro.
Pir. ¡Eso, eso del socorro es lo que á mí me hace
falta!
ESCENA XII
DICHOS, LA DIRECTORA, ROMUALDO
DiR, ¡Señora Marquesa!
Marcí. ¡Amiga mía...! (se saludan y besan.) El Vizcon-
de de Rompientes, prometido de Filomena.
(Se saludan con una reverencia. Rornualdo y Pipitaña
hablan animadamente cuando no se fijan en ellos.)
DiR. ¿De modo que vienen por ella?
Maro.. Sí. Para casarla.
DiR. ¡Qué pena! ¡Tanto como aquí la queremos!
Vizc. No la querré yo menos, señora.
Rom. ¡Con premiso...! Este muchacho...
Maro.. ¡Es verdad, que nos olvidábamos...! Cuando
nos aproximamo,'-: á la verja, le hallamos me-
dio desvanecido.
DiR. ¿Qué le sucede, joven?
Pip. No sé... Una cosa mu rara.
Rom. ¡Pa mí que es hambre!
DiR. Pues en seguida mandaré que le traigan
una buena taza de caldo. ¡Que espere en la
caseta de usted, Romualdo!
Rom. ¡Está mú bien!
DiR. ¿Vamos?
MaRQ, Vamos. (Mutis los tres.)
— 21 —
ESCENA Xin
ROMUALDO, PIPITAÑA
Pip. ¡Ole, ole y ole! ¡Vaya un camelo bien daol
(Con gran alegría y brincando,)
Rom. ¡Cómo se lo han creío! ¡Y yo también al
prencipio, jinojo! ¡Buen gurrión estás!
Pip. [Es que la quiero más que á nadie, señor, y
quitármela... vamos, es como si me quitaran
la cabeza!
ESCENA XIV
DICHOS, SOCORRO
Soc. i A veri ¿Aonde está ese enfermo? (conduciendo
taza y plato.)
Pip. ¡Socorrí to! ¿Tú?
Soc. ¡Natural! ¿O crees que tú solo tiés golpes?
Y... oye: que has estao, pero que muy güe-
no. ¡Anda, tómate el caldo!
Pip. y que no te creas que viene mal.
Rom. ]E1 demonio tié cara de conejo! ¿Qué ha
hecho listé pa venir usté mesmamente?
Soc. Pues que se lo oí decir á la Directora; que
me calé que el moribundo era este guripa,
y que dije- — ¡Pobrecillo...! ¡Yo, yo le llevaré
el caldo!
Pip. ¿Y qué dijieron ellos?
Soc. ¡La mar de cosas ponderándome! Y el viejo
dijo: — ¿Ve usté como tiene buen fondo? —
¡Y se quedó tan fresco!
Rom. Güeno Que voy á acabar de regar el huerto.
Conque, ¡á ver si semos formales!
Pip. ¡Descuide usté! ¡Pa mí, ésta es la Santisma
Virgen del Carmen!
Soc. ¡Vaya con Dios el viejecito más simpático
del mundo! ¡Ole los agüelitos con circustan-
Cias' (Ambos le acompañan alegremente.)
s- 23 —
ESCENA XV '
SOCORRO, PIPITAÑA
Pip. Paece güeno ese hombre.
¡Soc. jUn peazo de pan...l Pero, vamonos pa den-
tro, no vayan á venir, y cuéntame algo. (En-
tran en la caseta.)
Pip. ¡La mar de cosas, chica, dende que no te^
vemos el pelo! Celipe, el de la Bisoja, se ha
muerto.
Soc. ¡Pobre Celipe! ¿Y de qué?
Pip. Del mal de piedra.
Soc. ¿Y qué es eso?
Pip. Pues que le arrearon un cascotazo en la pe-
drea, y cadavérico.
Soc. ¿Y la seña Restituta?
Pip. Ella fué la que me dijo lo del colegio.
Soc. Pero, ¿cómo está?
Pip. Pues bien; pero mu triste, porque no se
apaña sola. Que se alegia porque no te fal-
tará ná; pero que... ¡vamos! ¡Que no se
encuentra sin que estés á su lao!
Soc. ¡Otra! ¡Pues que venga á por mí!
Pip. ¡Eso la dije yo!... Y, oyes: ¿sabes que te sien-
tan mu bien estos atavio;^?
Soc. Sí, si; pero á mí me gustaban más mis tra-
pitos...
Pip. Y estar como antes, ¿verdá?
Soc. ¡Y que lo digasl Aquí no se pué vivir más
que por la mantención. ¡Chico! ¡Qué cocinal
ESCENA XVI
DICHOS, LA MARQUESA, LA DIRECTORA, FILOMENA, DOií JUS-
TO, EL VIZCONDE y RuM CALDO
DiR. (Besando á Filomena,) ¡Adios, hija mía! ¡DioS te
haga tan dichosa como tú te mereces! (Filo-
mena la besa.)
íMarq. Adiós, señora. Voy agradecidísima.
FiL. ¿Y Socorro? Me he despedido de todas; pero-
de ella no.
— 23 —
DiR.
Justo
Mar.
Justo
Soc.
Pip.
Soc.
Pip.
Justo
Viz.
DiR.
Soc.
Rom.
Justo
Soc.
Pip.
Soc.
Makq.
Soc.
Pip.
DiR.
Soc.
Pip.
Justo
Soc.
PiP.
Marq.
DiR.
Rom.
[Y es verdad! [Que no volvió! (oon justo, cerca
de la caseta, oye hablar á los otros.)
¡Silencio!
¿Qué? _
¡Silencio! (Todos escuchan.)
¡Cuando tú quieras!
¡Pues pa luego es tarde! La seña Restituía
nos amparara, y yo trabajaré pa los tres.
¡Ole los hombres!
¡Y viva la liberta!
¡Insolentes, atrevidos! ¡Salgan ustedes inme-
diatamente!
¡Qué escáudalo!
Ahora mismo... ¡ti'uera de aquí!
¡Pero si es que!... (Salleudo atemorizados.)
(¡Mecachis, que me los han pescao!)
¡Fuera!
¡Bueno, hombre, bueno! (Rehaciéndose.) Ya
nos vamos afuera, aonde haiga aire puro,
aonde está lo que es de todos. ¡La liberta!
¡Y cuidaíto con tocarla á ésta lo que se dice
ni al pelo de la ropa!
¡Agüeca, ninchi!
¿No advierte usted, de.-graciada, la diferen-
cia? Mi liija sale contenta... Va á casarse...
Y yo también salgo... No sé pa qué; pero
contenta como esa...
¡Y Dios dirá!
¡Abra usted., Romualdo! (Abre, y salen socorro
y Pipitaña.)
Vaya. ¡Hatta el valle de la Josefa!
¡Y muchas gracias por el caldo! (Esto lo dicen
ya á través de la verja.)
¡Aún es tiempol Aquí deja usted cariños,
cuidados, comodidades...
¡Pa el gato! Nececiio aire... Necesito liberta...
¡Adiós, agüelo!
¡De verano! (Desaparecen.)
¡Infeliz! (Enjugándose el llanto.)
[Desgraciada!... (ídem.)
¡Maldita sea!... ¡Ahora que yo los había to-
mao cariño!...
— 24 —
CUADRO SEGUNDO
Salón de ensayos en un teatro. Bancos diseminados por la escena.
Piano en un ángulo. Servicio de café sobre el piano. Unos senta-
dos, otros en pie, coro general vestido como para representar «La
alegría de la huerta.» Algunas de ellas haciendo ganchillo. Algu-
nos de ellos leyendo. Vatics repartiéndose el cnfé. Varios y varias
conversando, y otros y otras entrando ó saliendo para que no falte
animación y movimiento; pero sin armar lío ni barullo.
ESCENA PRIMERA
CORO GENERA. EL AVISADOR. Este aparece con la tablilla de en-
sayos, y antes de colgarla la lee en voz alta
Avis. ¡La tablilla, pollos! ¡Oído!
Cor 1.'^ ¡Venga de ahí! (Le rodean todos.)
Avis. (Leyendo.) A la Una. Coro general, al piano.
Cor 1.0 ¿A. la una? ¡Así! ¡Tempranito! ¡Permita Dios
revienten!
Avis. A las dos. Coro general, con orquesta.
Cor 1.a ¿También á las dos? ¡Cámara! ¡Ni que fué-
ramos de piedra!
Avis. A las tres. Partes y coro.
Cor 2.0 ¡Arrea!
Avis. A las cuatro. Coro sin partes.
Cor i.*' ¡Qué burrada!
Avis. A las cinco. Nómina.
Todos ¡Ah! ¡Ya! Eso es ponerse en razón. Eso es
otra cosa. (e1 Avisador cuelga la tablilla y váse.)
ESCENA II
DICHOS menos AVISADOR. BASILIO
BaS. (Recogiendo el servicio.) ¿De quién eS estO?
Cor 2.0 Mío. Apúntalo en la cuenta.
Bas. No pué ser. Son ya muchos apuntes y mu-
cha cuenta.
Cor 2.0 ¡Qué barbaridad! ¿Cuántos cafés te debo?
Bas. ¡Trece!
— 25 —
Cos 2.^ ¡Pues te se pagarán, hombre, te se pagaránl
No sabes tú lo que me desvela á mi tu
cuenta.
Bas. ¡Claro! Trece cafés desvelan á cualquiera.
Cor 2.0 Además, el numerito ese tiene mala pata.
Tráete otro café, y mañana á cobrar los ca-
torce. (Mutis Basilio.)
ESCENA III
DICHOS menos BASILIO. CORISTA 2.', LUISIN, DOÑA RECAREDA
Cor 2.a (Que sale huyendo con el pollo.) ¡Corre, que viene
mi madre!
LuisíN ¡A-diós, encanto! Volveré, (iiutís )
Rec. ¡Oiga usted, títere!
Cor 2.a (conteniéndola.) ¡Mamá! ¡Por Dios!...
Rec. ¡Lo malo!... ¡So pájaro frito!
Cor 2.a ¡Pero mamá!
Rec. ¡Qué mamá, ni qué cuernos! ¡Que no quiero
noviajos, y menos del pin, pan, pun, como ese!
• ESCENA IV
DICHOS menos LUISIN. UNA FLORISTA
FlO . (Entregando una carta á Recareda.) Para la niña.
Espero contestación.
Rec. (Después de leer ) EstO eS Otra cosa. (Dando la
carta á la niña.) ¡Así deben ser los hombres!
Oile que bueno... (Medio mutis la Florista.) Pero
que CLiidao no vayan á ser de dublé. (Mutis
la Florista.)
ESCENA V
DICHOS menos FLORISTA. DON LIBORIO, viejo tan elegante como
verde, al que rodean todas las muchachas
LlB. ¿Un dulcecito, monina? (sacando de una caja
que lleva y acariciando según reparte.)
Cor 3.a ¡Gracias!
LiB. ¿Otro dulcecito, preciosidad?
— 26 —
Cor 1.a ¡Estimando!
LiB. [Vaya otro, perdición de los hombres.
Cor. 2.a ¡Agradecidisma!
LlB. (Después de repartir todos los dulces,) Y mi mUJer
y mis hijos, creyéndome en las cuarenta
horas... ¡Adiós, monadasl (Mutis,)
ESCENA VI
DICHOS menos LIBORIO. REGÚLEZ
ReG. (Mostrando un libreto, y con mucha pausa á cada cam-
bio del relato) Pues, señor... Esto era una co-
media... Conque voy, y la presento, y me di-
cen que la haga zarzuela... Conque voy, y la
hago zarzuela, y saltan que no estaría mal
como saínete... Conque hago el saínete, y
ahora resulta que como drama quedaría re-
dondita... (Doblando y guardándose el libro.) PueS
señor... Que esto era una obra, y ya no es
más que una guilladura. (Mutis.)
ESCENA VII .
DICHOS menos REGÚLEZ. LA FIADORA, que sale tras de un se-
ñorón elegantísimo, el cual, sin decir palabra, y examinando con el
monóculo á las chicas, desaparece
Cor. 3.a ¡Ahí va el cotorrón! (En voz muy alta )
Fiad. No. Pues lo que es ahora me plantifico en
el cuarto de esa madame, y cobro. ¡Vaya si
cobrol ¡Mia tú por donde ná menos que un
senador del Reino va á apoquinar el juego
de cama de la niña y las zapatillas de orillo
de su señora madre! (Mutis.)
ESCENA VIII
DICHOS menos FIADORA, EL PRIMER ACTOR^vestldo para hacer el
Don Heiiberto de «La alegría..) GALCERÁN. Luego SOCORRITO
P. Ac. (a Gaicerán.) A ver. Reúne al coro. Que ven-
gan todos.
— 27 —
Gal. ¡Coro general,..! ¡Coro general! (se reúnen todos
en grupo.)
P. Ac. Estoy hasta aquí de todos ustedes. Esto no
es un cuerpo de coros. ¡Esto es un cuerpo de
guardia con mandanga...! ¡Valiente Pí/ñao...
de rosas ha salido!
Cor. l.o Es que los días de fiesta está uno reventao.
P. Ac. ¡También lo estoy yo, y me aguanto!
Cor. 1.a Es que...
P. Ac. ¡Silencio! ¿Y la Socorrito?
Soc. (Muy apresurada ) ¡Servidora!
P. Ac. ¡Medio sueldo de multa!
Soc. ¡Anda, Dios! ¿Y por qué?
P. Ac Por haber llegado tarde, y por falta de pro-
piedad. En la huerta de Murcia no lleva na-
die medias negras lai zapatos de bebé, (seña-
lando á los pies de Socorro.)
Soc. Y cuando no se tiene otra cosa, ¿qué se hace?
P. Ac. ¡Pue?, á la linda calle!
Soc. ¡Pues sí que es una ganga esto de ser coris-
ta...! ¡Y luego, pa dos cochinas pesetas!
P. Ac. ¡Menos conversación, y á lo que estamos! A
mi no me echan otra chillería los autores.
De modo, que ya lo sabes. Medias blancas y
alpargatas.
Soc. Está bien.
P. Ac, Y te puedes retirar hoy.
Soc. Bueno; pero, ¿dejarán pasar al público á
esa amiga mía?
P. Ac. ¿También hoy? Pero, ¿es que se ha abonado?
Soc. No, señor.
P. Ac. ¡Como está entrando gratis hace un mes. .!
¿Es tu madre, ó qué?
Soc. Como si lo fuera, porque me ha criao...
P. Ac. Bueno. Daré orden para que la dejen pasar;
pero que se despida. Las coristas no deben
tener madre, ni ama de cría. (Mutis.)
ESCENA IX
DICHOS, GALCERÁN, BASILIO
Gal. ¡Que voy á empezar! (Mutis.)
Bas. ¿Pa quién es este café con media?
Cor. 2.0 Pa mí. Llévalo al cuarto.
-^ 28 ^:
Soc. Ové: traéme á mí otro; pero con dos medras .
Bas. ¿D 8 abajo ó de arriba?
íSoc, ¡De abajo, que son las que necesito., (muüs
Basilio.)
Gal. (saliendo.) ¡Que se ha empezado, niñas!
(El Coio se dirige á escena apresuradamente.)
Soc. Vamos á ver si encuentro á la seña Restitu-
ta, pa que se despida del abono. (Mutis.)
ESCENA X
LA LÓPEZ, SU MAMÁ, DON JUSTO
Mamá Abrígate bien con la toquilla, niña, que esa
puerta es un cuchillo.
Jlsto y este escenario, frío por demás.
Mamá ¡Horrísono, caballero!
Justo ¿Cómo no ha cantado usted La balada?
López Porque se le ha antojadocantarla á la Rosita.
Mama ¡Claro! ¡Tiene la sartén por el mango! Y ade-
más, es por darle achares á ésta, ¿sabe usté?
Justo ¿Y tiene, efectivamente, lío con el empre-
sario?
LÓPEZ ¡Ya lo creo!
Mamá Pero, como espere sacar algo... ¡Ya, ya! ¡Ni
quincalla!
López Luego entregaré á usted las postales firma-
das.
Justo ¿&'on vaporosas?
Mamá Idealismas.
López ¡Ha-^ta después! (Oando la toquilla á su madre, y
saliendo á escena.)
Mamá ¿Va usté á ir por ei cuaVto?
Justo En seguida. Ahora ando en acecho...
Mamá ¡Ya, ya! ¡La Socorritol (con intención.)
Justo ¡No sea usted mal pensada! (Mutis.)
Mamá
Eas.
ESCENA XI
LA MAMÁ, BASILIO
¡Oye, Basilio! Traéme luego la de N. P. U. y
un paquete de picadura euave.
Bueno.
— 29 —
Mamá y como en el cuarto sstará un señor vieje-
cito, tú te haces el longui, y me dices lo que
te debemos de toda la semana.
Bas. ¿Ha caído pipi?
Mama ¡Anda, anda, camastrón! (muMs ios dos.)
ESCENA XII
SOCORRO, DON JUSTO
Soc. Pero, ¿dónde se habrá metió esta tía tonta,
que no la encuentro?
Justo Socorrito...
Soc. (Desabridamente.) ¡Otra vez! ¿Qué tripa Se le ha
roto á usté?
Justo Mujer .. No se te va á poder hablar.
Soc. Eso es lo que hace falta. Qae hable usté con
la Cibeles; pero, conmigo... ¡ni agua! ¡Al co-
legio, ai colegio, á seguir engañando á la
gente!
Justo No seas rencorosa. Considera que aquello
fué...
Soc. Lo que fuera. No necesito saberlo, y agüe-
que usté, porque si se entera ese, cobra
UBté. ¡Vaya, si cobra usté!
Justo Pero...
Soc. ¡Aire, aire pa el puerto!
Justo Tengo mucha paciencia, y sé esperar. Tú
cederás. ¡Adiós!
Soc. ¡Vaya usté á...! ¡Jesús, detente, lengua! (¡Este
tío sinvergüenza se la va á ganar, por t jrpel)
Justo ¡Tú cederás! (Mutis.)
ESCENA XIII
SOCORRO
Soc. No, y la verdá es que soy la tonta de la
pandereta, porque ahora resulta que me
acuerdo la mar del colegio, de que no tenía
que pensar en ná, de que hacía lo que me
daba la gana. En cambio, aquí, como en un
cuartel. ¡Too son órdenes! Y luego, siempre
lo mismo. ¡Ni tanto así de variación! ¿Que
— 30 —
hay que beber? ¡Pues al soplen todas! ¡A
ninguna corista le hace daño el mostagánl
¡Mia que es raro! (cantando.) /J. dormir sin tar-
danza...! ¡A dormir...! Y ¡pum! ¡Toas al catre!
¡Ni una está desvela!... Y así un año, ¡un año
ya!, cantando más que un canario, y con
más música en la cabeza que un organillo...
¡Ay, si no fufara porque las dos pesetas mías
y la del Fipitaña hacen falta á la seña Res-
tituta pa la mantención de todos...! ¡Pron-
tito iba yo á hacer más gorgoritos...! ¡Como
no, morena...! Y eso que han dao en decir
que tengo una voz mu gruesa .. ¡Miá que es
pa reirse...! ¡Gruesa la voz, y yo casi como
un limpiatubos. .! ¡Ja, ja, ja!
ESCENA XIV
DICHA, PIPITAÑ.4
Pip. ¡Gracias á Dios que te veo de reir...I ¡Cama-
mará, que llevas unos días quepaece que te
has tragao una funeraria!
Soc. Y gracias á Dios que se le ve el pelo á so
rial majestá. ¿Aonde te metes?
Pip. Pues que hemos estao en el almacén sacan-
do decorao pa la magia, y ahora mismo lle-
go. ¡Valiente faenita, chica! Me duelen tóos
los güesos.
Soc. Y á mí el alma de aguantar á unos y á otroe.
¡Esto no es pa mi!
Pip. Anda, que no hay ná eterno, y entoavía nos
tenemos que pasear en automóvile. (Muy cari-
ñoso.)
Soc. ¡Sí, sí! Lo que es mientras tú estés poniendo
decoraciones, y yo cantando por dos pesetas,
ipa rato hay!
Pip. Figúrate que me cae el gordo.
Soc. ¡Sí! ¡Y un jamón!
Pip. o que tú sales triple.
Soc. ¿Anís? (Burlonamcnte.)
Pip. Oye. Pues yo oigo á tóos decir que tiés mu-
cha voz y disposición pa el tablao.
Soc. Pues con too y con eso, aquí me tiés en
su lugar descanso, por no tener alpargatas.
- 3i —
Pip. ¡Puá ser!
♦Soc. Como te lo cuento. Me he quedao dentro, y
me he quedáo sin medio sueldo. De modo
que mañana, ya sabes: una peseta menos,
y el piri de cuaresma.
(Gran vocerío dentro, oyéndose al Director dar órde-
nes. Gritos de mujeres, confusión, carreras, verdadero
guirigay.)
Pip. ¡Reeontra! ¿Qué pasa?
ESCENA XV
SOCORRO, el PRIMER ACTOR, la MAMÁ, GALCERÁN, DON JUSTO,
un ABONADO, PIPITAÑA, Artistas, público, dependencias, etc.
P. Ac. (Dentro.) [Abajo, abajo la cortina!
Mamá (saliendo) ¡Un médico, un médico, por Dios!
Soc. ¿Pero qué pasa?
Justo ¡(.'alma, calma, señora! Eso no será nada.
(sacan á la López desvanecida en una silla, y desapa-
recen con ella la mayor parte de los que esláa en es-
cena.)
Mamá ¡Hija mía! (Mutis tras su hija.)
Soc. ¿Pero se pué saber?...
Gal. Que le ha dao un patatús de pronto, y se
ha interrumpido la representación. ¡Ha re-
ventado á la Empresa!
P. Ac. (saliendo muy apresurado.) Habrá qUC deVOlver
el dinero...
Abon, ¿Pero no puede sustituirla otra?
P. Ac. La Rosita; pero primero que se la avisa...
Soc. Yo... con permiso de usté... yo me sé la
obra,.. (Algo temerosa.)
P. Ac. ¿Qué? ¿Que tú?... (sorprendido.)
Soc Que me la sé como el catón, y no me da
cuidao salir...
Abon. ¡Pues solucionado el conflicto!
P. Ac. ¿Pero tú te atreves^.,.
Soc ¡Sí, hombre, sí! ¡A todo!
P. Ac. ¡Ah! ¡Pues salgo á anunciarlo inmediata-
mente!... (Medio mutis.) Socorro... ¿qué?
Soc. Socorrito, y ná más... Pero oiga usté: que no
tengo alpargatas ni medias blancas.
P. Ac. ¡No importa! ¡En la huerta de Murcia hay
de todo!. . ¡Dios te bendiga!
— 32 —
Pip. (¡Pero, muchacha!...)
Soc (, Calla! ¡O trunfamos, ó al corral!)
Gal ¡Luz á la batería' (uutis,)
P. Ac. Socorrito... Hija mía... ¿De veras te atreves?
(volviendo, suplicante.)
Soc ¡Ay, que Dios! ¡Que sipi, hombre!
P. Ac. Bueno. Pues levantada la multa, ¿sabes? Y
esa mujer que te ha criado, que se pase al
palco de la Empresa. ¡Ah! Y desde mañana^
tienes una peseta más de sueldo. (muUs muy
acelerado.)
Pip. ¡Vamos á ver ahí las mujeres castizas!
Soc ¡Lo que te he dicho! ¡O trunfamos, ó al
corral!
Pip. iBendita seas!
(Se va á ella con los brazos abiertos como para abra-
zarla, y ella le recibe en postura de baile, y desapare-
cen valsando, cantando ella «¡ya verás, ya verás, ya
verásií mientras cae pausadamente el telón.)
INTERMEDIO
Por delante del telón de boca aparece el Primer Actor, terminando
la orquesta en cuanto indica que va á hablar
ESCENA ÚNICA
El PRIMER ACTOR, el APUKTADOR y un ESPECTADOR
en butacps
P. Ac. Respetable público...
ApüX. ¡El sombrero!... (Gritando.)
P. Ac. Él sombrero que acaba de suceder... (ai apun-
tador.) ¿Qué dices, hombre? ¡Pues sólo falla
que tú me hagas un lío!...
Apun. ¡El sombrero!...
P. Ac. ¿Otra vez?
Apux. jQue se quite usted el sombrero!
P. Ac. ¡Ah, sí! (.'■e lo quita, sacándose también la peluca.)
Ustedes dispensen. Está uno tan acostum-
brado á oir á éste, que suelta uno todo la
que dice,
Apun. ;La peluca!
— 8Í' —
P. Ac. ¿También me voy á quitar la peluca?
Apün. ¡Es que se la ha (quitado usted ya!
P. Ac. [Toma! Pues es verdad!... Con permiso... (se
la pone.) ¡Bueno, cállate! Yo lo explicaré solo.
Esp. Pero que sea prontito.
P. Ac. Sí, señor. En seguida. A la señorita López
la ha dado un soponcio...
Es?. ¡Uf! ¡Un soponcio!
P. Ac. Bueno. Ha sido víctima de un accidente...
¿Es así?... ün accidente que la priva de
cantar.
Esp. ¡Claro! Accidentada...
P. Ac. Es verdad... Estoy hecho un lío. ¡La cos-
tumbre de que le apunten á uno!... Bien.
Pues la Socorrito, esa corista que se pone
aquí, en esta punta, se ha comprometido á
terminar la obra, contando con la benevo-
lencia de los morenos. La chica tiene gran-
des disposiciones... Canta como los ángeles...
Esp. ¿Es usted su administrador?
P. Ac. Soy... el organista en la obra.
Esp. Pues se expresa usted como un nuonaguillo.
P. Ac. ¡Qué bien se habla desde ahí!... ¡Aquí le
quisiera yo ver á usted! ¿A que no decía
usted cuatro palabras seguidas? ¡Suba usted,
suba usted, y diga lo que yo tengo quedecir!
Esp. ¡Toma! ¡Porque no lo sé!
P. Ac. ¡Toma! ¡Ni yo tampoco! En fin: ya están
ustedes enterados. La Socorrito cantará la
obra, y los que no estén conformes, pueden
pasar por contaduría.
Esp. ¿Para qué? Lo mismo da que cante esa que
cante otra.
P. Ac. ¡Claro! A usted le da lo mismo, (Como no
ha de reclamar el importe de la butaca!...
Es?. No sé por qué.
P. Ac. ¡Porque entra usted de gcrra todas las
noches!
Esp. ¡Oiga usted!
P. Ac. jVaya usted á la gloria! (Mutis.)
(Hecho el mutis, á poco se oye por dentro el ruido de
las ovaciones que se supoue tributan á Socorrito, con
muchos bravos, prolongados aplausos, etc. Después si-
gue el intermedio mnsical.)
^ 34 -
CUADRO TERCERO
Gabinete coquetón, revelando en sus detalles que pertenece á una
artista teatral. Retratos, coronas, algunas ropas desordenadamente
caídas sobre los muebles, etc. Piano en un ángulo. Sobre una me-
sita, cesta de flores. Puertas en el foro y laterales.
ESCENA PRIMERA
ROSAi ÍA y el PROFESOR. Después SOCORRITO. Los dos primeros
entran por el foro cuando esté totalmente arriba el telón
Rosalía
Prof.
Rosalía
Soc.
Rosalía
Soc
Prof.
Soc.
Prof.
Rosalía
Prof.
Soc.
Prof.
Soc.
Rosalía
Soc.
Pase usted. Avisaré.
¿Pero está durmiendo aún?
|Cá! ¡No, señor! (Desde primera izquierda.) ¿Se.
nerita?
(Dentro.) ¿Qué?
Que esperan.
(Dentro.) ¿Quién?
Uno que madruga más que tú. ¡Perezosa!
(Dentro.) ¡Ahí ¿Es usted? Salgo en seguida.
Y qué, ¿estás contenta en la casa, mu-
chacha?
Sí, señor. La señorita es muy buena, muy
buena.
Pan bendito!
Hola, vieja antipático!
Buenos días, marmota!
Si hace la mar de tiempo que estoy levan-
tada! ¡Hola! ¡Lindísimas flores! ¿Quién las
trajo?
Un botones, con esta tarjeta.
(Después de leer.) ¡Pero cste tío sinvergüenza...
No; pues como á mí me dé la basca... ¡el
acabóse!... Retírese, Rosalía. (Mutis foro ko-
salia.)
Prof.
ESCENA II
SOCORRO y el PROFESOR
¡Siempre la misma! No te fijas en quién tie-
nes delante cuando hablas, y te expresas
como si aún fueses Socorro la coiista.
— 36 -^
Soc. No lo puedo remediar. Genio y figura... ¡Me
acuerdo mucho, mucho de aquellos tiempos!
¡Y eso que pasé las moras!
Prof. ]Y dalel... Eres incorregible, (con cariño.) '
Soc. Y usted un pelmazo, que... [Ay! ¡Se me es-
capó!... Gracias á que en esta casa se quiere
muchísimo á mi maestrito, y el que le pon-
ga mala cara, tiene pena de la vida.
Prof. ¡Ya, ya estás buena zalamera!
Soc. ¡Eso sí que no! A usted le hablo con el co-
razón en la mano, con el agradecimiento en
los labios. Es lo que siempre decimos ese y
yo, A pesar de todos mis méritos, sin la pro-
tección cariñosa y desinteresada de usted...
• /chanfla
Prof. ¿Qué? (sin entendería.)
Soc. ¡Que pa el gato!
Prof. Y á propósito de ese... ¡de tu futuro rey y
señor! ¿No ha vuelto de la cacería?
Soc. Llesará esta tarde, según telegrama que he
recibido.
Prof. Vamos á otra cosa. ¿Has estudiado? ¿A que
no?
Soc. ¿A. que sí? He estudiado, y, como dicen los
chicos, «ya me la sé».
Prof. Ya lo veremos en el ensayo.
Soc. Lo que es hoy, no.
Prof. ¿Qué?
Soc. Que hoy perdone usted por Dios.
Prof. ¡Y ayer también!
Soc. ¡Y mañana, y pasado, y todo el mes si me
da la real gana! (con autoridad festiva.)
Prof. ¡Claro! ¡Y viva la libertad!
Soc. ¡Y viva la Pepa, y viva mi maestrito que es
muy bueno, muy bueno, y me autoriza!
¿Verdad que sí? ¿Verdad que este viejecito
da permiso á esta loca? (Acariciándole mimosa.)
¡Venga, venga una risita!
Prof. ¡Abusa, abusa de que se te quiere!... Pero
veamos si es verdad que has estudiado ó no.
(sentándose ante el piano.) Ya Sabes la situaciÓn.
El coro te pide que cantes algo que le elec-
trice.
Soc. Y yo contesto: ¡Voilá La farruca eléctrica!
-T. 33 — ,
nSiásica
Soc. La eletrisiá ,. '
con tus ojos negros
tiene comunicasión,
jay! ¡ayl ¡ay! |ay!
y mirarte es como una explosión.
Si toca tu mano
mi cuerpo gitano
empiesa á echar chispas
igual que un fogón.
¡Farruquiño de mi corasón!
Y bailo la farruca
porí^ue estoy siempre en tensión.
¡Farruquiño de mi corasón!
La eletrisiá
en este pechito
arma una revolusión,
¡ay! ¡ay! ¡ay' ¡ay!
porque ya me han hecho instalasión.
Por ser imposible
no quiero el flexible,
ni quiero el enchufe
de tu instalasión.
¡Farruquiño de mi corasón!
Si quitaB el contarlo
pasa una esaburisión,
que ya tengo ensendío el carbón.
Y bailo la farruca
por tu elértrica jasión.
¡Farruquiño de mi corasón!
(La actriz procurará dar al baile la exageración nece-
saria en los movimientos, para que parezca que efec-
tivamente sufre los efectos de una corriente eléctrica.)
Hablado
Prof. No estará demás acentuar algo la intención.
¡El público es insaciable!
Soc. Todo lo que usted quiera; pero mañana^
¿eh?
Prof. ¡Ya, ya!... Vaya. Me voy, que no todos te-
nemos que hacer tan poco como tú.
— 37 —
ESCENA III
I
TlOSALÍA
Soc.
Rosalía
Soc.
Prof.
Soc.
Rosalía
^PROF. .
••Soc.
Rosalía
Soc.
Prof.
Soc.
Prof.
Soc.
Rom.
Soc.
Rom.
Soc.
Rom.
Soc.
Rom.
DlCnOS, ROSALÍA
¡Señorita!
¿Qué?
Él pobre hombre de^ayer.
¡Qué pesadez!
Algún sablazo. iSeguraraente!
Dile que estoy ocupada.
¡Si ya se lo he dichol Pero insiste en que la
señorita se alegrará mucho de verle.
Lo dicho. ] Estocada segura!
¿Te ha dado su nombre?
El señor Romualdo, que fué jardinero en el
colegio de la señorita.
¡Ah, sí! ¡Un vie_iecito muy cariñoso!... ¡Que
pase, que pase inmediatamente! (muUs ro
salía.)
Vaya. Hasta la noche. (Dirigiéndose ai foro.)
Salga usted por aquí. (Primera derecha.)
¡Adiós! (Mutis.)
¡Adiós, simpaticón!
ESCENA IV
SOCORRO y ROMUALDO
¿Hay premiso? (Dentro.)
Adelante, (saliendo á su encuentro.)
(pftrándose en el foro.) ¿Pero es verdá lo que
me ha dicho la chica? ¿Conque ya no se
acordaba la señorita de este probé?
¡Romualdo!
¡El mesmo que viste y calza! ¡Rediez, que
está usté más guapa que en el colegio! ¡Pero
que más guapa! (Avanzando ambos.)
Siéntese, siéntese el abuelito querido y se-
pamos qué le trae por aquí.
Pus verá usté... (ai sentarse.) Con premiso...
Que fui antinoche al treato, (que me metió
de balde un acomodaor vecino mío) y yo de
que veo salir á la señorita., ¡recontra, si es
— as-
ía colegiala!... Conque pregunté aonde vivía
ustéj me lo dijieron y aquí estoy.
Soc. ¿Usted en el teatro? Pues, ¿y el colegio?
Rom. ¡Anda, anda! Se enteraron aquella tía y
aquel tío de que yo la había ayudao á usté
en los amoríos, y me plantaron en la calle.
Soc. ¡Canallas!... ¿Y de eso hace mucho?
Rom. a los pocos días de lo de usté. ¡Y lo que he
estao pasando, señorita! Trebajando de ar-
bañil, y echando piedras en las carreteras...
¡Miste, miste qué manos!
Soc. ¡Pobre!
Rom. ¡Toma! Y gracias que había eso, porque
ahora, ná. Conque de que la vide á usté con
tanto ringorrango, y de que me dijieron que
tenía usté mucha mano con los presonajes,
dije, digo: — Pues yo voy á verla, por si me
pué favorecer.
Soc. y ha hecho usted muy bien. Ya veré yo,
ya veré yo... Por lo pronto aquí se queda
usted á mi servicio, y Dios dirá.
Rom. jQue El la bendiga á usté, señorita! ¡Este
probé viejo, solico en el mundo, ya no está
solico! ¡Déjeme, déjeme usté que la bese la
mano! (Queriendo arrodillarse.)
Soc. Vamos, vamos: que no es para tanto.
Rom. (Después de una pausa.) ¿Y aquel... aquel... ¡re-
contra que no me acuerdo de cómo le lla-
maba usté!... ¡Ah, sí! ¡El gachóli, el gachólií
Soc. Gran alegría le causará ver á usted.
Rom. Pero, ¿está aquí?
Soc. Sí, señor.
Rom. (Vacilando.) ¿Y arrejuntaos pa toa la vida?
Soc. Aun no; pero será pronto.
Rom. ¡Me alegro!
Soc. ¡Qué diferencia de tiempos! ¿Eh, Romualdo?
Rom. Pues, miste. Esto me lo tenía yo tragao.
Soc. Y á propósito: ¿A que no sabe usted quién
me persigue por todas partes, sin dejarme
ni á sol ni á sombra?
Rom. ¡Qué sé yol
Soc. ¡El tío aquel!... ¡El del colegio!... ¡El presi-
dente! •
Rom. ¡Anda^ salero! ¿Y pa qué?
Soc. (Significativamente.) Puede usted figurárselo.
(Levantándose.)
— 39 —
KoM. ¡Ah! ¡Ya, ya!... ¡Miste el tío reladrón, con su
capa de santo!... ¡No le haga usté caso, se-
ñorita! (Levantándose.)
Soc. Deje usted, deje usted que asome la gaita
por esa puerta.
Rom. ¡Ahí Pero, ¿es vesita?
Soc. No. ¡Es un frescales! Pero voy á tener el
gusto de soltarle todos, toditos los dichos
que á usted le hacían tanta gracia. Vamos,
que... ¡el desmiguen!
Rom. ¡Mu bien, mu bien!
ESCENA V
DICHOS y ROSALÍA
Rosalía
Soc.
Rosalía
Süc.
Rom.
Señorita...
¿Qué?
El señor Ladrón de Guevara.
¿Lo ve usted? Ya está ahí. ¡Que pase! (Mutis
Rosalía.) Y usted va á pasar a ese gabinete,
hasta que yo le llame, si le llamo.
Prefetamente. Y si hago falta... (muUs primera
izquierda.)
ESCENA VI
SOCORRO y DON JUSTO
Soc. Socorrito, hija mía. Acuérdate de tus bue-
nos tiempos. Muleta, mucha muleta, que
te las vas á ver con un miura con toda la bar-
ba! (En actitud especiante.)
JnsTO ¿Permite la entrada en su santuario la artis-
ta mimada por los públicos? (Desde el foro.)
Soc. La artista no está en casa; pero ha dejado en
su lugar á Socorrito, y Socorrito da permi-
so. ¡Adelante!
Justo Ante todo, mil perdones por mi atrevimien-
to. Esas flores significan mi admiración por
la artista, y mi llegada á esta casa...
Soc. ¿También admiración por la artista?
Justo Algo por ella. Mucho por la mujer.
Soc. ¡Ole! ¡Y viva el desahogo!... ¡Usted lo tiene!
.r- ¡40 —
: (ai ver ^que don Justo se sienta sin que nadie le in-
vite.)
Justo Lo que quieras; perojesta situación es insos-
tenible, y se hace preciso hablar clara-
mente,
Soc. Sí, señor. Muy claramente, para que de una
vez acabemos, que ya es hora.
Justo Perfectamente. Vamos, pues, directamente
á nuestro asunto.
Soc. Al nuestro, no. Será al de usted.
Justo Te ofrecí hace ya tiempo mi protección...
Soc. Y tuve el alto honor de significar á usted lo
que vuelvo á repetirle; que me inspira us-
ted una profundísima antipatía.
Justo Cierto. Y sin hacer caso continué dedicán-
dote mis atenciones, hasta que llegaste á ser
lo que hoy eres.
Soc. ¡Gracias sean dadas á Dios!
Justo JSo todas. Algunas á mí.
Soc. No. Sólo á Dios que jamás olvida á los bue-
nos. Digo. Por lo menos eso oí mil veces en
aquella Santa casa, y usted lo pronunciaba
á cada momento.
Justo Proseguí insinuándome; pero vista tu ter-
quedad, sólo me restaba dar este paso. He
venido, pues, decidido á todo. ¿Lo entien-
des? ¡A todo!
Soc. (Recalcando la pregunta.) ¿Qué CS... todo?
Justo Que cambies de opinión, ¡y que llegue cuan-
to antes el día más feliz de mi vidal (lo últi-
mo muy cariñoso, y anhelante.)
Soc . Qne pa mí que viene como casi todos los
trenes, ¡retrasado!
•Justo Considera, Socorrito...
Scc. ¡No considero nadal (se levantan.) Y óigame
usted bien, que lo que voy á decir tiene
miga, y viene á ser como si dijéramos el
se acabó el carbón. No he rechazado sus ofre-
cimientos y pretensiones sólo por razón de
repugnancia, de profundísimo odio. Las re-
chazo también para probar á usted (y á
cuantos como usted piensan), que en el tea-
tro, como en todas partes, la mujer es bue-
na y es honrada si se propone serlo, y se
muere de hambre antes que aceptar propo-
siciones infames. Yó soy de esas mujeres.
— gil —
Yo quiero con toda mi alma á ua solo
hombre, que no es usted... y no hablemos
más, no hablemos más, porque de la mis-
ma manera que maltrato á estas pobres flo-
res, (Arrojándolas violentamente al suelo y pisoteán-
dolas.) de esa misma manera puedo tratar al
que me las envió. He terminado.
Justo ¿Me declaras, pues, la guerra?
SOC. ¡A muertel (Enérgica.)
Justo Perfectamente. Pues óyeme á tu vez con
atención. Cariño y respeto quedan trocados
en odio y venganza desde ahora.
Soc. Quedo enterada, y basta. Hágame usted el
favor de librarme de su presencia. (Toca ei
timbre.)
Justo (insolentemente.) Figúrate por un momento
que me resisto á obedecerte..
Soc. (a Rosalía, que se presenta.) Acompañe USted á
este cabdUero.
Justo Reflexiona aún...
Soc. (indicándole la salida.) Rosalía está esperando.
Justo (Descompuesto.) ¡Quc espere!
Soc. ¡No me obligue usted á la violencia, y salga
deaquíl
Justo ¡Ea! ¡Pues no salgol
ESCENA VII
I
DICHOS y ROMUALDO
Rom. ¡Ea! ¡Pues sí sale usté! Y que va á ser ahora
mesmo, ó lo saco yo á usté por los cabezo-
nes.
Soc. ¡Romualdo!... (indica á Rosalía que se retire. Esta
desaparece.)
Rom. ¡Usté dispense, señorita! No me he podio
contener.
Justo ¡Excelente efecto teatral!
Soc. Nada de teatro. ¡ Realidad completa! Dos
personas honradas que se defienden de otra
que de todo tiene menos honradez.
Rom. ¡Pero que ni pizca!
Justo Que me increpes tú... pase; pero que este
pobre hombre...
— . Í2 —
Rom.
Soc.
Rom.
Soc.
Rom.
Soc.
¿Qué?... ¿Me deja usté hablar, señorita?
¿Es capricho?
Es nesecidá.
Bueno; pero poquito.
Este probé hombre uo hace malas aciones
á nadie. Este probé hombre ha pasao amar-
guras y nesecidaes por usté. Este probé
hombre cree en Dios, y no es hipróquita
como usté. Este probé hombre, pa rematar,
es... es... ¡Lo que sea! ¡He dichol
(Estrechándole la mano.) ¡Chócate, que has estao
qüeno!
ESCENA Vm
DICHOS; ROSALÍA, después PIPITAÑA
Rosalía Señorita...
Soc. ¿Qué?
Rosalía El señorito Pepe.
Soc. ; A tiempo llega!
(Rosalía deja paso para que entre Pipitaña, en traje de
cazador, y luego se retira )
PiP. (Desde la puerta.) ¿Se puede?
Soc. ¡Pasa, pasa, perdido!
(Se abrazan, y entre tanto Romualdo se ha retirado
hacia la izquierda, y Justo hacia la derecha, completa-
mente atemorizado. ;
Justo (¡Maldita oportunidad!)
Rom . ¿Me quié usté dar á mí otro abrazo?
Pip. ¿Eh? ¿Quién es este hombre?
Soc. Fíjate bien en él.
Pip. Me parece recordar...
Soc. i tCl jardinero del colegio!
PiP. ;Y es verdad! (Abrazándole.)
Rom. ¡Apriete usté, reconcho!
Soc. Ahora, otra presentación, (a Justo.) Caballe-
ro .. El Pipitaña, mi f aturo esposo.
Rom. (¡Se ha quedao paralítico!)
Soc. (a Pepe.) Don Justo Ladrón de Guevara, más
lo primero que lo segundo.
Pip. ¡Cómo! ¿Aquí este hombre? (Avanzando ame-
nazador.)
Soc. ¡Quieto! Ha venido llamado por mí. ,
>
— 48 ^
Pip. ¿Por tí? ¿Y para qué?
Soc. f^ara reproducir fielmente una escena cul-
minante.
Justo ¡Acabemos!
Soc. En seguida. Por una causa inocente, sin
compasión alguna, usted arrojó de una San-
ta casa á tres seres inofensivos. Pues bien;
estos tres seres, por causa más justísima,
van á arrojar de esta casa, tan santa como
aquella, á un ser despreciable y sin con-
ciencia. ¡Esa es la puerta, señor mío!
(Don Justo recoge bastón y sombrero, que al entrar
dejó sobre una silla, y aún intenta rebelarse.)
Justo Pero...
Pip. ¡Basta con lo dichol ¡Largo!
Rom. ¡Ala, ala!
(ai fin, violentamente, sale por el foro don Justo, y
tras él RomualdOj aprovechando un momento en que
no le ven, y llevándose la «corbellle.»)
ESCENA IX
SOCORRO y PIPITAÑA. Después ROSALÍA
Soc. ¡Ay! ¡Gracias á Dios! ¡Por fin me veo libre
de ese castigo!
Pip. Pero... ¿podré saber?...
Soc. (Tocando el timbre.) Luego, lucgo. De Sobre-
mesa te contaré todo.
Rosalía ¿Qué mandan los señores?
Soc. La comida.
Rosalía ¿Cuántos cubiertos?
Soc . Tres. Para El Pipitaña, para La Socorrito, y
pa este socio (Buscando á Romualdo, que en tal mo-
mento entra sourieme, cruzándose con Kosalía que des-
aparece.)
Rom.
Soc.
Rom.
ESCENA ULTIMA
SOCORRO, PIPITAÑA y ROMUALDO
¡Aviao va!
¿Pero dónde ha ido usted?
A darle la despedía á ese tío.
Pip. ¿Cómo? ¿Qué/ ha hecho -usted? (con curiosi-
dad.)
Rom. Pus que dende lo alto de la escalera le he
encasquetao el canasto de las ñores.
Soc, ¿Si?
Rom. ¡Hasta el pescuezo se le ha metió la chis-
tera 1
Soc. ¡Bien hechol Y ahora, á la mesa.
(ai público.)
Y puesto que hoy sus favores .
más que nunca necesito,
. ¿quieren ustedes, señores,
comer con La Sücorrito?
(Telón.)
FIN DE LA ZARZUELA
OBRAS DE ÁNGEL CAAMANO
Entre militares, comedia en un acto y en verso.
Barrabás, revista cómico-lírico-política, en un acto,
dividido en cinco cuadros, verso (i\
Chicoleonte, monólogo-parodia, en un acto, dividido
en tres cuadros, prosa y verso (2).
Heraldo de Madrid, revista periodística-cómico-lírico-
taurina, en un acto, dividido en tres cuadros, verso (2).
La cena de nochebuena 6 á caza del gordo, casi sainete
en un acto prosa y verso (2).
Huelga de cómicos, humorada en un acto, dividido en
tres cuadros, prosa y verso.
La nieta de su abuelo, juguete cómico-lírico, en un acto
y en verso (3).
La marusiña, zarzuela en un acto, y en verso (4).
Tiempo revuelto, casi-revista de casi-actualidad, en un
acto y tres cuadros, en verso y prosa (5).
La osa mayor, sainete en un acto, dividido en tres cua-
dros, en verso (6).
El chico de la 'portera, juguete cómico- lírico, en un
acto, en verso y prosa (3).
Postales madrileñas, cosmorama cómico-lírico político
popular en un acto, dividido en cinco cuadros, en verso
y prosa (7).
El cocherito, zarzuela cómica en un acto, en verso y
prosa (8).
Las chismosas, boceto de sainete en un acto, en verso
y prosa (9).
El lazo verde, juguete cómico en un acto y en pro-
sa (10).
Toros en Aranjuez, zarzuela cómica-taurina en un acto,
dividido en tres cuadros, en prosa (i i).
Pascualica, comedia baturra en un acto y en prosa.
El alegre manchego, viaje cómico-lírico-bailable-cine-
matográfico, original y en prosa, en cinco cuadros, dos
intermedios y un apoteosis (12).
Vencedores y vencidos^ comedia en un acto y en prosa.
\P arroquiana\... \Rabanitos\... saínete madrileño en un
acto y en verso.
El monte de la belleza, fantasía cómico-lírica-bailable
en un acto, dividido en seis cuadros, prosa y verso (13).
El nacimiento, humorada de Navidad, en un acto, di-
vidido en tres cuadros.
Jja Socorrito, zarzuela en un acto, dividido en tres
cuadros y un intermedio (5).
(1) En colaboración con D. José Pérez y Fernández, múaica de
D Tomás Calamita.
(2) Música de D. Rafael Calleja.
(3) ídem de D. Ángel Enbio.
(4) ídem de D. Arturo Lapuerta.
(5) ídem de D. Rafael Calleja y D. Tomás Barrera.
(6) ídem de D. Manuel Chalons.
(7) En colaboración con D. Isidro Soler, música de D. A. Pérez
Serian o
(8) Música de D. José F. Pacbeco.
(9) En colaboración con D. Isidro Soler, música de D. Joaquín
Valverde y D. Rafael Calleja.
CIO) En colaboración con D. Isidro Soler.
(11) ídem id., música de D. Manuel Nieto.
(12) ídem id. y D. A. Custodio, música de D. José M.* Alvira y
D. Lorenzo Andreu.
(13) ídem con D. A. Custodio, música de Emilio López del Toro y
Eduardo Fuentes.
Precio: SN(E peseta^